Tormentas sociales, citocinas y el efecto Dunning-Kruger.

Las citocinas o citoquinas, son proteínas de bajo peso molecular esenciales para la comunicación intercelular. Y están producidas por varios tipos celulares, principalmente por el sistema inmune.

En las infecciones por coronavirus, las posibilidades de que el sistema inmunológico se descontrole y produzca lo que se ha llamado “tormenta de citoquinas o de citocinas” a una respuesta inmunitaria exacerbada, puede terminar en una fatalidad o daños muy graves.

Una razón por la que esto puede suceder es que exista una alta carga viral, es decir, una gran cantidad de partículas virales por células y la otra razón por la cual se puede perder el control inmunológico sobre el virus es que el sistema esté debilitado.

La gravedad de la enfermedad del Covid-19 depende por tanto, de cómo responde nuestro sistema inmunitario al atacante.

Lo malo es cuando el equilibrio se pierda, y que esas células se vuelvan locas y actúen destruyendolo  todo. Como si les entrara un miedo irrefrenable; disparando y multiplicándose sin piedad. La “tormenta de citocinas o citoquinas”.

Al tratar de entender sobre este mecanismo, me sorprende la similitud frente a los comportamientos sociales y políticos que contemplo, (perpleja), al unísono con la extensión de la enfermedad. Como si de otra invasión de citocinas se tratara, a nivel social. Y al igual que el cuerpo no puede aprender tan rápido a defenderse, parece que nosotros tampoco. Locos argumentos en las respuestas que pueden comprometer seriamente nuestra salud social con brutales ataques. Esos gruùsculos se mueven tirando a todo lo que se menea y creciendo sin control entre personas que tienen menos defensas, menos información, o alto grado de estrés y confusión…

Espero que estas comparaciones, al igual que a mi, te hagan reflexionar sobre las informaciones mal intencionadas, los bulos y la desinformación y nos libremos con sentido común, y contrastando, pues de otro modo ya hemos visto que el objetivo es debilitar el sistema inmune social. Como si no fuera suficiente la incertidumbre que ya vivimos, los tóxicos aprovechan la brecha para hacer crecer sin control un virus mayor que el que nos aqueja.

¡Ojo a las medias verdades, malas informaciones y los remedios de “curanderos sociales”! Pueden ser muy tóxicos.

Las informaciones veraces las ofrecen los profesionales que saben de la materia, los conocedores de su trabajo y su especialización y que suelen coincidir con exposiciones responsables, sin afectación ni dramatismos.

Suerte y mucho ánimo!

Recibe mi sincero abrazo virtual, más “apretao” que nunca.

Pilar P. Paul.

Fuentes y documentación:

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